Home » Cuentos » Lecturas infantiles, cuento: La varita gastada

Educa.com.mx

Tu blog de recursos educativos on-line




Más rincones de lecturas infantiles

Para ir a disfrutar de las lecturas, sólo da click en la imagen.


Lectupeques

lectupeques Lecturas cortas y divertidas para fomentar la creatividad, la imaginación y el gusto por leer. Lecturas aptas para todas las edades.


El rinconcito

rinconcito de lecturasColección de lecturas infantiles con fábulas, cuentos y narraciones que harán la delicia de chicos y grandes.


Rincón de lectura

rincón de lecturasFabulosa recopilación de más de mil lecturas para todas las edades. Mejora tu comprensión lectora mientras te diviertes y aprendes. Encuentra narraciones, trabalenguas, adivinanzas y cuentos cortos para hacer de la lecura toda una aventura llena de diversión


El libro del perrito

El libro del perritoEl mejor libro de lecturas de todos los tiempos. Disfruta de las mejores lecturas y narraciones en este libro de texto que es ya todo un clásico infantil. Millones de niños y adultos han disfrutado de La cucaracha comelona, El lobo y las cabritas, y han cantado las bellas canciones que contiene este libro.


widgets-WP5
widgets-WP6

Lecturas infantiles, cuento: La varita gastada

La varita GastadaHabía una vez un niño por el bosque buscando fruta, y tanto buscó y buscó que llegó la noche y se perdió. Estuvo dando vueltas durante mucho tiempo, hasta que a lo lejos escuchó un gran alboroto. Se acercó y descubrió que el ruido procedía de una pequeña casita donde brillaba una luz, y pensó en pasar la noche con aquella gente.
Llamó varias veces, pero como nadie abría la puerta y seguía habiendo un ruido enorme, decidió entrar. Al instante, se hizo un gran silencio, y se encontró con miles de ojos que le miraban asustados: vasos, espejos, cuadros, sillas… ¡todo en aquella casa estaba vivo! ¡y le miraba!
– Buenas noches – dijo el niño. Y de nuevo comenzó un alboroto enorme de respuestas y alegría: – Uff, qué miedo – oyó que decían algunos. – Bah, es sólo un chiquillo- escuchó a sus espaldas. Y el molesto ruido de voces siguió por un buen rato….
– ¡¡¡Silencio!!! – gritó harto de tanto ruido el niño – ¿Dónde estoy?
Y nuevamente respondieron todos a la vez.
– ¡¡ cállense, por favor!! – suplicó. – Tú, la mesa, por favor, contesta, ¿Quién manda aquí? ¿Y por qué están todos vivos?
– Aquí mandaba esa varita mágica que está junto a tus pies, pero ya no le queda nada de magia, la repartió entre todos.
Efectivamente, una pequeña varita a sus pies era el único objeto que no parecía estar vivo. Comprendiendo que aquel era el origen de tal desorden y pensó en tratar de arreglarlo.
– ¿Y no les da vergüenza ser tan egoístas? ¿Por qué no le devuelven un poquito de su magia?
Un pequeño murmullo egoísta empezaba a llenar la habitación, cuando el viejo espejo susurró, “de acuerdo”, y haciendo una gota dorada con uno de sus ojos, la dejó caer sobre la varita, que comenzó a toser un poco.
– ¡Está viva! – se alegró un libro. Y también le dio su gotita dorada de magia.
Y así, todos fueron cediendo parte de su magia a la varita, que recuperó un aspecto brillante y divertido, adornado con cientos de colores. Y llena de alegría fue a posarse en la mano del niño, que al momento se cubrió con una nube de estrellas para aparecer vestido de mago. Y así fue como aquel niño se convirtió en el mago del bosque, y con alegría y sabiduría siguió animando a todos a compartir lo que tenían.